martes, 21 de agosto de 2012

Marinaleda, el paraíso comunista: cómo construirse un feudo propio. (Parte VI).

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Y, ¿de qué vive el paraíso comunista de Marinaleda? Pues de su trabajo y de los ingresos que genera su benemérito ayuntamiento.

Las cuentas del ayuntamiento.

El consistorio, formado por 7 miembros del CUT-BAI y 2 del PSOE, tuvo un presupuesto consolidado de gastos en 2011 de 4,260,518 euros para una población de 2.759 habitantes

Uno de los magníficos éxitos del alcalde Sánchez Gordillo es que los impuestos que pagan sus habitantes-votantes-camaradas son los más bajos de Andalucía y, probablemente de España. En síntesis, los logros de este alcalde, de su ayuntamiento y del paraíso comunista de Marinaleda, bien aireados públicamente, tanto en España como en el extranjero, son los siguientes:

1.       Pleno empleo.
2.       Los impuestos municipales más bajos de Andalucía.
3.       Los servicios ciudadanos más baratos de España.
4.       El problema de la vivienda solucionado con un coste para el agraciado habitante de 15 euros al mes.
5.   Realización de infraestructuras sin apenas coste para los ciudadanos, como el teatro de Marinaleda o el Jornalero Stadium de la Unión Deportiva Marinaleda.
6.   Inmigración sostenida menor del 2% de la población, más de la mitad de los cuales son de nacionalidad británica.

Lo cierto es que casi todo tiene trampa, mucha caradura y es, desde cualquier punto de vista, infumable. 

Pleno empleo.

Tomado de Foro-ciudad. Fuente: Mº de Trabajo
Esto es falso. En el mes de julio de 2012, el paro registrado en Marinaleda, según el Ministerio de Administraciones Públicas, es de 154 personas, 102 hombres y 52 mujeres. Eso significa que  ha subido un 12,5% respecto del mes anterior, aunque no ha alcanzado las cotas de paro que se dieron en los meses de febrero y marzo, donde se llegó a 162 y 164 desempleados, respectivamente. La tasa de paro en Marinaleda  es, por tanto, del 14% en este mes de julio. La media de desempleo en lo que va de año es del 12,99%.

En estos datos, naturalmente, no se contemplan los receptores del PER puesto que, técnicamente no son parados. Vayan haciendo cuentas. Y ¿quién recibe el PER en Marinaleda? Pues de los 1100 habitantes que forman su población activa, alguno más de 640. O sea, más de la mitad de la población activa marileña. ¿Curioso? No, no mucho. Esto supone unos ingresos para el ayuntamiento en torno a los 325.000 euros por ejercicio. Pero el PER se utiliza para pagar otras cosas: césped artificial, campos de fútbol, superteatros, etc. Para pagar el circo, en definitiva, con el que entretener al pueblo «soberano».

Los impuestos municipales más bajos. Los servicios más baratos.

Deuda viva del Ayuntamiento de Marinaleda. No incluye deudas a la Seguridad Social, Hacienda, salarios o proveedores, empresas dependientes, etc. Misma fuente: Mº de Economía y Hacienda a 31/12/2011.
Esto sí es cierto. Los habitantes de Marinaleda apenas pagan impuestos municipales. Y, sin embargo, reciben servicios espectaculares. La cosa es así.
Ingresos del Ayuntamiento de Marinaleda. 





























El ayuntamiento gasta 1.544,23 euros por cada habitante; por encima del de Madrid, por ejemplo, que con una renta per cápita muy superior gasta 1.417,64 euros por habitante; y muy por encima del ayuntamiento cercano de La Estepa, con un gasto por habitante de 1.179,81 euros.

Y, ¿cuánto paga de media cada habitante? Pues 261,63 euros. Un auténtico chollazo para los marinaleños.

Ingresos Ayuntamiento (II). Fotograma de Radio Netherlands Worlwide
¿Quién pone los 1.312,60 que faltan? Pues usted y yo. ¿Es eso posible? Por supuesto, es posible y se da. Es bastante simple. Se consigue a base de subvenciones. Es lo que ellos llaman "luchar por sus derechos" (si me lo permiten, es la misma cantinela de los mineros, de los que ya hablé en su momento). Esos más de 1.300 euros por habitante de Marinaleda que faltan los pone el resto de los habitantes españoles, empezando por los propios andaluces.

Entre el 81 y el 85% de los ingresos del ayuntamiento de esta población, según los años, se consiguen a través de las subvenciones obtenidas del Gobierno central, del la Junta de Andalucía, de la Diputación de Sevilla y de la Unión Europea. Así de fácil es sostener la economía marinaleña. De manera que cuando el señor alcalde suelte sus soflamas anti institucionales, ya saben que lo hace de mentirijillas. Que vive de ellas, vamos.

¿Se trata del mismo modo a todas las poblaciones andaluzas? Por supuesto que no. Sería imposible. Además, que no tienen un alcalde que "luche" por ellas y por sus "derechos" como el de Marinaleda: a base de porque lo digo yo te reviento el supermercado o te okupo la tierra.

Una comparación: el ayuntamiento de Martín de la Jara, cercano a Marinaleda. Con una población de 2.791 habitantes (13 más que Marinaleda ) y una superficie de 49,8 km2 (el doble), recibe de subvenciones un 31% menos en cuestión de transferencias corrientes y un 56% menos en materia de transferencias de capital (fuente, Ministerio de Hacienda). A esto, Sánchez Gordillo le llama justicia social y reparto de la riqueza. Ya saben, lo mío para mí y lo de los demás, a repartir. Un idealista utópico, que se dice.

Síntesis del presupuesto del Ayuntamiento para el ejercicio 2011
Según fuentes de los Ministerios de Hacienda y de Administraciones Públicas, Marinaleda es la población española que recibe el más alto ingreso por subvenciones en su presupuesto.

En definitiva, que para que Marinaleda y sus habitantes vivan en su paraíso comunista, el resto de los españoles les tenemos que pagar más del 83% de sus gastos. Esto no será nada capitalista, pero es de una jeta insoportable.

La solución de la vivienda.

Ya comenté en la primera entrada que la solución tan llamativa y exitosa de Sánchez Gordillo para la vivienda, de la que se ufana cada vez que le ponen un micrófono o una cámara delante, es una copia exacta, sin ninguna variación, de las acciones que llevó a cabo el Patronato de viviendas Francisco Franco en los años 50 y 60 por toda España, incluido el hecho de que muchos trabajadores se hicieran sus propias casas (ver).

Pero la cuestión sigue siendo la misma. El terreno que se cede ha sido recalificado por el ayuntamiento, en ocasiones, fruto de expropiaciones forzosas o de cesiones de la propia Junta de Andalucía. Los materiales para la construcción también los paga la Junta de Andalucía. Y el trabajo de planos y construcción de las partes complejas, también. El resto de la construcción lo realiza el interesado o paga los servicios de otros que lo hagan.

La «solución» es estupenda para toda España. A partir de ahora, que nos cedan gratis el terreno para nuestra vivienda a todos, que nos den gratis los estudios técnicos y los planos, que nos hagan gratuitamente los cimientos y la estructura, que nos den gratis los materiales para la construcción y nos hacemos nuestros unifamiliares con jardincito. Lo que no sé es de dónde se va a sacar el dinero para todos los españoles. Así que solo se podrá hacer, una vez más, para los elegidos.

De nuevo, el resto pagamos buena parte de la utopía residencial a los habitantes de Marinaleda (ojo, no a todos: a los elegidos).

Los medios de producción.

Jornaleras en Los Humosos (Marinaleda)
La puesta en marcha, «desarrollo» y «sostenibilidad» del islote comunista paradisíaco se basa en la producción agrícola, como no podía ser de otra manera en pueblo jornalero. En los últimos 22 años, Marinaleda solo ha crecido económicamente en función del aumento de las subvenciones; para nada, en ningún momento, la riqueza del pueblo y de sus habitantes se ha incrementado por haber mejorado el rendimiento del trabajo, la diversificación o la inversión en medios de producción. Tiene su razón de ser. Si algo de esto último se diera en Marinaleda, el paraíso dejaría de serlo, según el punto de vista de su alcalde y de sus dirigentes.

La organización del trabajo, del que tanto se les llena la boca, consigue que si para sacar adelante una hectárea de terreno agrícola, en condiciones normales, se necesitaran 100 peonadas, en Marinaleda utilizan 400. Los números son a modo de ejemplo. Pero el hecho es que en Marinaleda se emplea mucho más personal para obtener su producción que en cualquier otro lugar de España. Bueno, es una opción, se podrá decir. Pero, en realidad, no lo es.

Joven jornalero en Los Humosos (Marinaleda)
Lo que sucede es que, otra vez, el empleo está subvencionado, y especialmente el agrícola. No se subvenciona tanto el rendimiento de la producción como el empleo utilizado para obtenerla. De esta manera, a más brazos usados, más dinero recibido. Es un «negocio» mucho más rentable para el municipio una producción más baja y con más jornaleros que una mejor producción. Y esto, sin entrar en los problemas que más temprano que tarde traerá el sistema a este maravilloso invento comunista, tiene trampas y razones inconfesables.

¿Cómo es posible que, en términos reales, la economía de Marinaleda esté basada todavía solo en la agricultura y en una mediocre comercialización de la misma? Porque es el verdadero sustento del entramado político y social del CUT-BAI y del SAT. La industria y los grandes servicios no tienen sitio en Marinaleda. Con una población de muy baja cualificación o, lo que es lo mismo, nunca ha hecho nada Sánchez Gordillo para mejorar la formación, la cultura y la titulación académica de sus convecinos, con tan baja cualificación, decía, las tareas agrícolas quasi artesanales son las de las pocas asequibles para los trabajadores del pueblo.

También hay que tener en cuenta que en la industria o en los grandes servicios, las inversiones iniciales son grandes, mientras que en el mundo agrario son casi inexistentes y subvencionadas. Por otro lado, la producción industrial supone posteriores inversiones en tecnología y en medios de producción; y a esto no están muy dispuestos en aquellos lares.

En tercer lugar, tanto la industria como los servicios entran en competencia directa con el resto de industrias, el abominable "mercado" para Sánchez Gordillo, lo que obliga a mejorar la eficacia de su gestión y de su producción si se quiere mantener el tipo ahí fuera. Pero eso supone, naturalmente, que no se puede andar jugando con el número de horas que va a trabajar uno y otro, ni con que no importa mucho el rendimiento del trabajo ni tampoco si Pepe o Pepa van a trabajar esta semana o no. Eso significa personal cualificado, exigencia de rendimiento, eficacia económica y... riesgo. Algo que no muchos quieren, me temo, en Marinaleda. Simplemente, no les interesa promover ni la industria ni los grandes servicios.

Producto ecológico
Una de las estrategias de márquetin de la cooperativa comercializadora de los productos agrícolas de Marinaleda es el de que son «ecológicos». Eso está bien, supongo, pero forma parte de la misma historieta. El hecho de que sean «ecológicos» permite a la cooperativa poner precios más altos; y, por otro lado, sirve de excusa para tener más mano de obra. De este modo, todo está muy bien apañado. Somos «ecológicos», que ya supone un nicho clientelar definido, políticamente correcto y dispuesto a pagar más y a hacer publicidad del producto; por eso somos más caros (y, además –esto en voz muy bajita- controlamos el trabajo de más gente y las cifras de paro a nuestro antojo: más clientes-votantes-agradecidos-y-en-deuda en el pueblo, más poder para los políticos locales).

Pero como todo esto es, como bien se encargan de airear a los cuatro vientos, una utopía "por güevos", se permite. Los problemas de sostenibilidad empiezan a ser serios: ¿ha oído o leído alguien en los medios de comunicación, a pesar del zafarrancho que se ha montado, que los jornaleros de Marinaleda llevan sin cobrar desde el mes de abril? Para ser más exactos, ¿que algunos afortunados están empezando a cobrar ahora el mes de abril? No, ¿verdad? Pues así es. Pero cualquiera se atreve a pueblicarlo tal como se las gastan estos sujetos. Y es que la crisis también ha llegado al mundo subvencionado y de qué manera: recorte de las subvenciones y poco dinero fresco para pagar las que quedan. El paraíso utópico comunista de Marinaleda vive de las subvenciones. ¿Qué va a ser de él? Who knows, my dear friend, who knows….


Argako urretxindorra

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