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martes, 11 de septiembre de 2012

Diada 2012. Ya será menos…



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Estatus irónico: NADA - UN POCO - BASTANTE - MOGOLLÓN



No tengo ni idea de cuál es la verdadera temperatura emotivo-independentista en Cataluña. Y no es que no me interese. Es que no me fío de los termómetros que me ofrecen.

Según estos la cosa está que arde: Cataluña quiere la independencia. No sé… Es posible que así sea. En realidad, me imagino que son los habitantes de Cataluña a los que se refieren, porque Cataluña no ha dicho ni mú, ni lo dirá nunca.

Pero repito que no me termino de fiar de que esto sea así. Lo mismo se decía del nuevo estatuto, el que aprobó el pueblo catalán mayoritariamente en 2006. Total, que el apoyo real que obtuvo el pobre, después de tanta historia, fue de 1.911.566 residentes en Cataluña con derecho a voto. O sea, que la inmensa mayoría del pueblo catalán votante, casi 3.400.000, pasan de su flamante estatuto nuevo.

Ese pasotismo cada uno lo puede interpretar como quiera, salvo de una manera: el estatuto no lo aprobó el pueblo catalán, como repiten y repiten, sino un cachito pequeñito. Y digo yo: a ver si con la gaita esta de la Diada y del independentismo a lo bestia y de las superencuestas,  va a suceder lo mismo.

Sí creo que este año, el festival folclórico barretinero es un poco más agresivo, más contundente, más descarado. Y aquí caben multitud de explicaciones y opiniones. Para mí que no es más que resultado de la mezcla de cabreo gordo y de sentimiento de humillación autoinfligido que tienen varios catalanes, nada más. Muy aireado, muy publicado, muy inflado, pero nada más.

Como ya he escrito en más de una ocasión, lo del independentismo es una chorrada monumental, se mire por donde se mire. No es razonable. Es algo meramente sentimental, cosa de emociones y pasiones, manejadas por unos cuantos listos que sacan tajada personal del maremágnum. Y como asunto de emociones que es, se basa en sentimientos de superioridad, poco realistas a mi modo de ver, y en mentiras muy gordotas repetidas a machamartillo.

¿Cabreados? Cabreados estamos todos. Y el abanico de culpables es amplio aunque bastante coincidente. Lo que pasa es que, para los independentistas catalanes, siempre hay un culpable más en su lista que en la de los demás: España. Y, naturalmente, siempre ocupa el primer puesto de la nómina. Pero no porque sea verdad, sino porque es rentable para sus dia­rreíllas mentales.

Algo me dice que, sin embargo, lo peor para Mas y sus concordantes barretineros es la humillación. Su verdadero cabreo proviene de ahí. Les resulta insoportable que sus chupi súper mega Països Catalans estén como están en este momento. Humillante humillación donde las haya. Tener que llegar a pedir un rescatillo de 5.000 millones a “Madrid” para pagar los gastos corrientes es lo último a lo que un veterano y acendrado independentista catalán hubiera pensado, jamás, que se iba a enfrentar. Por supuesto, la culpa no es de sus sucesivos y dilectos gobiernos: es de España, que los explota y los aprisiona con la bota de acero claveteada. Con más o menos alharacas, lo de siempre.

Hoy es un día clave, según dicen, para la independencia de Cataluña. A mí me suena, otra vez, a eso del «partido del siglo». Cada temporada tienes tres o cuatro partidos del siglo. Según cuentan, los organizadores de la marcha o manifa o lo que sea que van a montar hoy, han advertido muy seriamente que es por la independencia, sin más gaitas. Que nadie se llame a engaño.

Así que yo, mañana o uno de estos días, cuando tenga un rato, veré si algo tan clave como dicen se ha cumplido: como no asistan, por lo menos, 3.782.803 catalanes no voy a hacer ni caso a los termómetros nunca más. Tanto guirigay, coño.



Argako urretxindorra