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lunes, 23 de julio de 2012

Héroes y villanos: una de villanos «abertzales».

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                El pasado 6 de julio, Víspera de la festividad de San Fermín, co-patrono de Navarra. El Patrón de Pamplona es San Saturnino.

                A lo que vamos. Hoy toca una de villanos. Estaban los ciudadanos de Pamplona y forasteros reunidos por miles en la Plaza del Ayuntamiento. Pocas horas antes, a las doce, lo habían hecho para presenciar directamente el Chupinazo con el que arrancan las fiestas. Ahora se habían reunido para participar en un acto, cívico–religioso, llamado la «Marcha a Vísperas» y más conocido como el «Riau–Riau».
                Como ya escribí anteriormente, había muchos y grandes deseos de celebrarlo y tomar parte. Quizá, la razón fundamental era que hacía muchos que no se hacía. Y la mayor parte de los pamploneses y de los navarros querían recuperarlo.

                El «Riau–Riau» dejó de celebrarse oficialmente en Pamplona por una cuestión muy simple: la izquierda «abertzale» decidió que, como acto cívico–religioso que era; de carácter festivo y apolítico; de rancia tradición pamplonesa (desde 1599); y con alcaldes no nacionalistas y, en su mayoría, de UPN (casposos «fatxas» españolistas y navarristas, según ellos), lo iban a impedir a toda costa. A toda costa significa a palo limpio, una expresión autóctono–batasuna de democracia y libertad. Y así lo hicieron. Durante años la montaron hasta que en 1996, a palos con los munícipes y con la policía, lo consiguieron definitivamente.

                A estos paladines «abertzales» de la libertad, les ha salido este año un alcalde respondón. Nuevamente de UPN. Y este alcalde respondón ha decidido retomar el «Riau–Riau», pese a la «falta de ánimo» de los demás grupos políticos del Ayuntamiento que «no lo veían». En realidad, es la historia de siempre. Unos tiran del carro, UPN y PP, los demás son tibios como un vómito (PSOE, NaBai, IU) y luego están los demócratas, la «izquierda “abertzale”», que ya se encargan de la parte de las nueces, como dijo el buenazo de Arzallus: el reparto democrático de mamporros y bofetadas, cuando no de otras técnicas más avanzadas y progresistas.

                Como Pamplona es un pueblico, todo se sabe. Así que, ni cortos ni perezosos, que nunca lo son para sus cosas, los filántropos «abertzales» se prepararon para reventar el acto. Por supuesto, otros ya se encargarán, los tibios normalmente, de tratar de aclarar que nunca hubo tal premeditación, que se trató de «peleas de borrachos» sin cuestión política de por medio, y bla, bla, bla. Así que les cuento.

                Hay un joven –un joven de 38 años-, que se ha hecho un poco popular, aunque no le haya hecho gracia. Para él, haberse hecho popular y reconocible, es una putada que le va a complicar una de sus mayores pasiones: la práctica de la violencia libre .

                Este jovenzuelo casi cuarentón se llama Mikel Auza Makutso (originalmente, Macuso). Es el hermano mayor de los Auza Macuso, muy abertzales y muy demócratas. Sus hermanitos pequeños, Ion e Imanol, son «simpatizantes», mientras que Mikel es «militante». Al menos, eso dice él.

                Mikel es un mocetón alto, corpulento, melenudo y tatuado. Muy melenudo y muy tatuado. Así que se le reconoce fácilmente, en especial cuando se «viste» con camiseta de tirantes. Es de estética macarra y «metalera» y le mola mostrarse. Le gustan las calaveras y las chupas de cuero. Pero las chupas buenas. Por eso se compra de marca: su última adquisición es una Dainese Gator Evo 2011, al razonable precio de 549 machacantes sin incluir el IVA. Mikel, eso de la estética, lo cuida. Además, se lo puede permitir.

                Él se gana la vida como profesor de instituto, «educando». Pasó por el IES Padre Moret, más conocido como «Iru Bide», en el barrio de la Chantrea de Pamplona, donde no dejó muy buen recuerdo. Hace poco, escribía uno de sus antiguos alumnos: «La verdad que yo no me llevaba muy bien con el (sic), es un chaval muy serio y parece que siempre esta (sic) de mala *****» (los asteriscos son míos porque no me da la gana reproducir la barbaridad). Ahora, el profesor Auza es jefe de departamento del IES San Miguel de Aralar II de Formación Profesional, en Alsasua, población navarra gobernada por Bildu. Se encuentra en casa, don Mikel y, como se ve, ascendiendo como la espuma.

                Pues, como decía el alumno, Mikel tiene un carácter reservado, opaco, nada simpático y hosco. Entre sus gustos más bien siniestros, sus calaveras, sus «tatoos» y esa personalidad acorde con todo esto -¿qué es antes: el huevo o la gallina?-, el mocete va dejando amigos por donde quiera que va. Eso sí: como «militante abertzale» está muy bien considerado.

                Y es que el «buen» Auza Makutso (sic) es un viejo conocido de la policía y los fiscales. Un inciso: quizá no se le debería imputar judicialmente por falta de cabales. El 13 de julio de 1995, la tragedia se olió en el coso pamplonés. Un toro la tomó con un muchacho de 22 años y lo tuvieron que ingresar en el Hospital de Navarra con pronóstico grave. En el parte de lesiones, el joven presentaba «traumatismo cráneo-encefálico, con conmoción cerebral, doble fractura frontal derecha, fisura orbitaria, hematoma epidural derecho y entrada de aire en cavidad orbital derecha.» El vapuleado era Mikel Auza Macuso. Así que, insisto: después de semejante descalabro, quizá no quedó bien de la cabeza. En todo caso, como decía, es popular en los ámbitos policiales y judiciales.

                No sé cuántas veces ha estado detenido, aunque me consta que son bastantes. Pero fue imputado y juzgado en el sumario 8/97 que tuvo lugar contra 12 personas de la comarca de Pamplona como miembros de los «grupos Y» de ETA, los profesionales de la infausta «kale borroka» (lucha en las calles) que tanto aterrorizaron a las buenas gentes en los primeros años noventa. Mikelín fue uno de los doce. Salió absuelto porque  «no ha podido ser acreditada su participación en los actos concretos de terrorismo callejero que se les atribuían» (el juicio tuvo lugar ¡diez años! después de su detención). Otros salieron con nueve años de prisión.

                También fue juzgado y condenado por los incidentes provocados en la Procesión de San Saturnino, el 29 de noviembre de 1999. Junto a él y varios más, fue condenado, por estos mismo incidentes, Iñaki Beaumont Etxeberría. Para que se hagan una idea de con quién anda Mikel. Este Iñaki fue detenido justo un año después de los incidentes, en noviembre de 2000. Pero el hecho por el que se le detuvo es el intento de asesinato de un ex–concejal de UPN cometido el 24 de noviembre de 2000, viernes. ¿Palabras mayores? Bueno, «lo que tocaba». En noviembre de 1999, Mikel e Iñaki montaron el pollo en la Procesión. En septiembre de 2000, Iñaki entró en ETA Militar –con carné de asesino, quiero decir-; y en noviembre estuvo a punto de asesinar al ex–concejal. En estos ambientes y con estos compañeros estaba Mikel Auza. Así de cerca y así de buen «abertzale».

                A pesar de lo que digan los tibios como un vómito, el «Riau – Riau» lo reventaron profesionales de larga tradición, tíos muy peligrosos que han pasado por las comisarías y por los juzgados, militantes «abertzales» muy cercanos a la ETA que mata… y no unos borrachos broncas sin más.             


                Sirva de aclaración, por si alguien sigue con el lirio en la mano.

Mikel Auza: buscando posición.
 

Mikel Auza, "cariñoso".
Mikel Auza: "Dad y se os dará"


Mikel Auza: "ex abundantia cordis"

Arga-ko urretxindorra