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lunes, 27 de agosto de 2012

Marinaleda, el paraíso comunista: cómo construirse un feudo propio. (Parte IX y última). Mis conclusiones.


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Las razones que me han llevado a escribir esta historieta sobre Marinaleda son varias. La primera, probablemente, mi carácter escéptico. Ya saben; aquello de no todo es verdad, ni todo lo que se dice es verdad. Ni todo el que dice es veraz. En segundo lugar, Marinaleda ha sido una población que, de tanto en tanto, me ha llamado la atención con hechos concretos y, de algún modo, tenía para mí un cierto olor a leyenda mitificada, un poco misteriosa.

                También creo que ha empujado mi afición por los bandoleros del siglo XIX y principios del XX, tan arraigados en su vida y correrías, precisamente, por estos lares estepeños. Una razón más ha sido, sin duda, la canción de mis paisanos de Barricada, Campo amargo, dedicada a Marinaleda.

                Pero ha habido más razones. Naturalmente, su alcalde, José Manuel Sánchez Gordillo, y sus «ekintzas», que dirían mis no-amigos los abertzales. Pero no me apetecía escribir sobre él. De eso ya se encargan otros con profusión, concediéndole una importancia que, en mi opinión, nunca se ha ganado. España sigue siendo un patio de vecinos. Y el chismorreo forma parte del ser español, no importa el nivel social ni intelectual. Tantas veces el cotilleo se convierte en lo principal, que lo principal pasa desapercibido.

                Me interesa Marinaleda como población, como pequeña sociedad. Obviamente, la nueva salida a la palestra de los medios de comunicación de su alcalde y de sus correligionarios, ha sido el disparador para escribir mi historieta sobre el pueblo. En realidad, la espoleta ha sido la cantidad de veces que se ha hablado de paraísos, de oasis, de utopías y  de éxitos. Y mi tendencia a no creerme casi nada, ha hecho lo demás.

                Mi primera conclusión, aunque no es nueva en mi caso, es que paraíso y comunista son términos antitéticos. Si entendemos por paraíso un lugar maravilloso, donde la paz y la concordia reina entre sus habitantes, donde nadie pisa a nadie, donde no hay mandones y obedecedores, donde no existe el chantaje ni la fuerza, es imposible unirlo a comunista. Y no es un asunto de prejuicio. Al revés, podría hablar de post juicio. Es pura experiencia. Porque, desgraciadamente, desde que a principios del siglo XX se empezaron a imponer los primeros paraísos comunistas nacionales, no ha habido un solo caso paradisíaco para las gentes que han vivido en ellos.

                El terrorismo, como forma de imponerse mediante el terror, ha formado parte de la humanidad desde que el hombre es hombre. Pero es profundamente falso que el gobierno del terror haya sido siempre de arriba hacia abajo. Lo cierto es que se ha utilizado el terror para alcanzar el poder y, después, para mantenerlo. No hay casta social que, a lo largo de la historia, se haya librado de ello. Pero una de las grandes diferencias está en que, hasta Karl Marx, la violencia estaba considerada como un medio perverso. Y es a partir de él, y sobre todo de sus continuadores, cuando se da carta de naturaleza a la violencia, al terror, como medio necesario y legítimo para obtener el poder y, como decía, para detentarlo. Y esta es una de las causas, institucionalizadas, para tener claro que comunismo y paz, comunismo y paraíso, es una antítesis.

           Después de años de historia de la humanidad en la que el comunismo, en sus diferentes manifestaciones, ha tenido la oportunidad de ejercer su praxis, de tener poder, las conclusiones no pueden ser más evidentes; ni más terribles. Nunca, ningún país ni ningún territorio en el que se ha impuesto el comunismo ha sido con bien para los pueblos, para las sociedades ni para los individuos. Desde la propia Comuna de París, en su corta vigencia, el desastre humano bajo el peso del comunismo ha sido un hecho, uno tras otro.

                Son muchos los factores. Uno de ellos es la falta de respeto al ser humano. El constructo las libertades de los pueblos es la muerte de la libertad del hombre. Y, básicamente, la esencia del comunismo es procurar la muerte del hombre mediante este engaño. La libertad es individual; por eso, cuando se instaura el concepto de libertades de la sociedad, de libertades del pueblo, la verdadera libertad, que es la de la persona, pasa a un segundo plano. La colectividad está por encima del hombre; los derechos de la colectividad están por encima de los derechos del hombre. Y, más pronto que tarde, la colectividad entra en colisión con el individuo. En consecuencia, este es quien ha de retirarse, quien ha de esconderse, quien ha de desaparecer. Y para eso está el estado: para despersonalizar al individuo, para convertirlo en parte de la masa, de lo colectivo, del rebaño.

                El concepto de igualdad es una de las herramientas principales que se utiliza para conseguir esta colectivización de la masa, para hacer desparecer en el montón a cada persona. En definitiva, como ya puso de manifiesto Orwell, todos somos iguales, pero unos más que otros. Bajo la ilusión de la igualdad se construye, no ya solo la desigualdad, sino las castas sociales, la capa de los poderosos sobre los demás, la superestructura.

                Bebiendo de las fuentes de los pensadores europeos del siglo XVII y, sobre todo, del XVIII, la figura del hombre como un desvalido que necesita ayuda porque vive, además de bajo el yugo de los poderosos, pisoteado por su propio desvalimiento, el comunismo se convierte en el pastor del rebaño, repitiendo en la práctica aquello tan absolutista de todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Creo que el comunismo, una vez establecido, va mucho más allá con esta idea que las propias monarquías absolutistas. Piénsese en lugares como la URSS, China, Camboya, Cuba, Mozambique o Corea del Norte, por poner algunos nombres. El discurso oficial es siempre el mismo: todo para el pueblo; el pueblo es lo primero; todo se hace en su nombre y para su bien. Pero piénsese en el capacidad de decisión de esos pueblos; piénsese en cuánto participan de la política, de la vida social, de la conducción de su propio destino o, siquiera, de su día a día. El concepto de igualdad comunista, consistente en la despersonalización del hombre a favor del rebaño, la idea del hombre como ser incapaz de gobernarse a sí mismo y necesitado de que «los mejores» lo hagan por su bien, y la validez moral de la violencia como medio insustituible para alcanzar el poder y detentarlo, llevan a una sociedad completamente muerta, zombie, esclavizada.

                Uno de los objetivos de manipulación comunista, como medio para conseguir la meta de la dictadura del proletariado, es la despersonalización de cada persona, como he dicho. En este sentido, borrar toda traza de creencia es fundamental. Y no solo de creencias religiosas, sino morales y de convicciones personales políticas, sociales, artísticas, intelectuales…, humanas en definitiva. La idea de que la religión es el opio del pueblo no es otra cosa que la cortina de humo para la imposición de una nueva religión: el ateísmo. No cabe duda de que, en uso de la libertad de cada hombre, el ateísmo es una opción, como lo es el teísmo. La cuestión está en que todo deja de ser una opción cuando alguna de ellas es impuesta. Y esto es lo que sucede con el comunismo. La supuesta aconfesionalidad del estado, pasa a ser, rápidamente, el necesario laicismo de la sociedad, donde, al principio, religión, moral y convicciones personales solo son propias del ámbito privado, nunca del público. Después, sencillamente deja de existir lo privado. Es cierto que, por mucho que se intente, la libertad interior sigue existiendo, al menos, en cierto grado, aunque la presión exterior para que también desaparezca sea insoportable. Pero no es menos cierto que, expuesto a tal presión, el interior de cualquier hombre cambia y se debilita. En realidad, como decía, se trata de imponer a todo el mundo una nueva religión de estado, el ateísmo, con un catecismo concreto, una moral concreta y un pensamiento único. Y esa imposición se lleva a cabo de mil maneras: en estas sociedades comunistas, se procura por todos los medios que piensen pocos. Se trata de subyugar el pensamiento personal para sustituirlo por el pensamiento de los dirigentes en forma de pensamiento de eslogan o de pensamiento alquilado. Unos pocos piensan y el resto se adhieren a sus enseñanzas.

                Es en este ámbito donde la labor dialéctica de la propaganda adquiere su verdadera importancia. Es en este ámbito donde la estética impuesta hace su papel más elocuente. Es en este ámbito donde la inmersión social tiene su efecto. El dominio de los medios de comunicación, la repetición ad nauseam de los pensamientos empaquetados en eslóganes, la fabricación de una Kultura Popular y la manipulación de la educación son actuaciones prioritarias entre la élite comunista que aspira al poder o a mantenerlo.

                Al margen de las caídas históricas de los estados comunistas en Europa, lo cierto es que la batalla de la propaganda hace muchos años que la ganaron. Y persiste sólidamente. El “pensamiento” europeo, en términos generales, sigue estando lleno de progresía, de idealismos interesados, de épica socialista y de conceptos inamovidos desde hace más de 150 años. Y siguen estando en vigor. Esa dialéctica en la que el mero hecho de decir una palabra o una frase, todo lo más, es suficiente para establecer la línea de separación entre lo bueno y lo malo, entre quiénes son los buenos y quiénes son los malos. La propaganda se encargó hace mucho tiempo de asignar conceptos «buenos» y conceptos «malos» a las personas, a las instituciones y a los grupos sociales sin más razón que la aplicación de la propia palabra. Todo ello simplifica brutalmente el discurso y, en el fondo, el pensamiento. La atribución de la bondad o de la maldad solo necesita del uso correcto de la palabra, uso aprendido por repetición, por alquilar el pensamiento único, por aplicar lo políticamente correcto recogido en el catecismo progresista.

                Estas son algunas de las razones que me llevaron a fijarme en Marinaleda. Quería saber cuánto había de paraíso en ella. Quería conocer la realidad no manipulada, en lo que cabe, de este caso que, quizá fue un experimento social en su inicio, pero que ahora es un hecho palpable. Y debo decir que no me ha decepcionado como praxis. Ciertamente, como he tratado de describir honestamente en las entradas anteriores, Marinaleda responde concienzudamente a lo que cabe esperar del comunismo instalado. No me cabe ninguna duda de que un país democráticamente debilitado, como el nuestro, es el mejor nidito para poner en práctica estos sancta sanctorum. Entre otras razones, porque el pensamiento imbuido de propaganda de las élites escribientes sigue siendo un maravilloso pararrayos. Es perfectamente posible, en estas circunstancias, mantener quasi en secreto los intestinos de este pueblo, la vida real de sus habitantes. Siempre habrá muchos que se encarguen de hacer el trabajo sucio, tanto dentro como desde fuera, para mantener la falsa idea de que esto funciona, de que Marinaleda, con su alcalde y sus acólitos a la cabeza, son un milagro maravilloso en medio de la nada, un paraíso comunista en medio del capitalismo, una respuesta moral a un mundo inmoral.

                Lo cierto es que Marinaleda vive como vive gracias a ese maldito sistema capitalista. Lo cierto y verdad es que está dominado por una casta política. Lo cierto y verdad es que el pan y el circo no están vigentes en ningún sitio como aquí. Lo cierto y verdad es que el parasitismo, vía subvenciones, es la esencia económica del pueblo. Lo cierto y verdad es que se procura que no haya otros medios de producción que no sea el agrario, porque este es el que permite a la casta dirigente mantener el poder sobre el pueblo. Lo cierto y verdad es que la presión social contra las minorías resulta insufrible. Lo cierto y verdad es que, a pesar del gobierno asambleario, la democracia real no existe en el pueblo. Lo cierto y verdad es que allá nada se hace sin la aquiescencia de la casta dirigente. Lo cierto y verdad es que no hay policía municipal pero sí hay droga, vandalismo y violencia. Lo cierto y verdad es que el sistema procura que la formación intelectual no llegue al pueblo y que el fracaso escolar siga mayoritariamente presente después de 30 años de gobierno. Lo cierto y verdad es que las instituciones públicas están copadas por la casta dirigente, de modo y manera que lo público es propiedad privada de ellos. Lo cierto y verdad es que la ley no es igual para todos. Lo cierto y verdad es que el imperio de la ley no se da en Marinaleda. Lo cierto y verdad es que la ley la determina la casta dirigente. Lo cierto y verdad es que los usos y costumbres los decide la casta dirigente. Lo cierto y verdad es que el trabajo de sus habitantes está en manos de la casta dirigente. Lo cierto y verdad es que existe un sistema de recogida de puntos para poder trabajar, y que estos se obtienen cada vez que se siguen, obedientemente, las consignas de la casta dirigente. Lo cierto y verdad es que la lucha jornalera no es más que una manera de seguir detentando el poder. Lo cierto y verdad es que Marinaleda es el paraíso comunista por excelencia.

Argako urretxindorra


domingo, 26 de agosto de 2012

Marinaleda, el paraíso comunista: cómo construirse un feudo propio. (Parte VII).

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Y el circo.
Pabellón polideportivo de Marinaleda
Marinaleda es un pueblo bien dotado para el circo. Tiene magníficas instalaciones deportivas, culturales y kulturales. La inversión pública en estos asuntos ha sido cuantiosa para uso, disfrute y beneficio de los vecinos. Hasta ahí, todo bien. Pero, como siempre, más vale alejarse de los espejismos y profundizar un poco más, no vaya a ser que solo sea mera apariencia lo que a primera vista parece un oasis.
Césped natural
Las dotaciones públicas de Marinaleda tienen su auge coincidiendo con aquel «boom» de supuesta riqueza en España de finales de la década de los 90 y de los primeros años del tercer milenio. Entonces, todos éramos ricos y, obviamente, las instituciones también. De manera que las subvenciones se multiplicaban a diestro y siniestro –quizá más a esto último-, y la arcadia feliz española, la economía de «champions» y todas esas patrañas que nos contaban los políticos y que nosotros estábamos encantados de creérnoslas alcanzaban sus máximos históricos. El tejemaneje español, que empezó con Aznar, se multiplicó con los dos gobiernos socialistas, especialmente con el primero. Entonces, los mercados no eran unos canallas; los especuladores eran benéficos inversores y las instituciones públicas estaban encantadas del funcionamiento del tinglado. La famosa burbuja inmobiliaria daba beneficios a troche y moche. Un soldador de vigas, por ejemplo, llegaba a cobrar mucho más que muchos ingenieros. Un encofrador se iba de vacaciones a Bali y tenía un BMW. Los bancos daban hipotecas y préstamos personales como churros. Buena parte de los ayuntamientos españoles vivían holgadamente gracias a las tasas, impuestos y beneficios de la venta de terrenos para mantener la burbuja inmobiliaria. Nadie, insisto, nadie rechazaba los billetorros que se generaban como tomates en un vergel. Y tenías comunistas de los pies a la cabeza que vivían como auténticos burgueses forrados. Recuerdo cómo, en más de una ocasión, una amiga de CC OO me ha dicho: «Pero es que por ser comunista ¿no tengo derecho a tener una buena casa o un buen coche o a irme de vacaciones?» Je, je… claro que sí, hombre, claro que sí.
Teatro municipal de Marinaleda
Vista aérea del teatro
Pues bien. De esa herencia maravillosa recibida del más atroz capitalismo se aprovechó todo el que pudo. Y Marinaleda no se quedó corta. Como ha quedado claro anteriormente, la gran industria de este pueblo es la subvención. Basándose en aquel profundo pensamiento de la ministra Carmen Calvo, el dinero público no es de nadie, parece como que no hubiese que dar cuentas del mismo, como que no siendo de nadie, en realidad está a disposición de las ideas de los gerifaltes políticos y administrativos. El problema es que el dinero no surge de la nada sino que se obtiene quitándoselo –justamente o no- a los que se lo trabajan. Es importante la conciencia social y el reparto de los beneficios pero no estamos hablando de eso. Estamos hablando de cómo los políticos, con la connivencia muchas veces de los ciudadanos, hacen abuso del dinero público para intereses particulares, sean del tipo que sean, de acuerdo con esa idea antes mencionada: no hay que dar cuentas de algo que no es de nadie.
En la más absoluta de las locuras, nos hemos encontrado ya no solo con los funestos aeropuertos, sino con centenares de miles de «inversiones» públicas que son un desastroso despilfarro, el paradigma de la grandiosidad más absurda, el becerro de oro de politicastros de medio pelo y de sus acólitos, y el circo de millones de ciudadanos, encantados de haberse conocido.
Acudiendo siempre al podrido «yo también tengo derecho a», que tanto daño hace y que tan falso es, políticos y ciudadanos nos hemos unido para irnos al garete todos juntitos. Y, como va quedando claro, para mí no solo es responsabilidad de políticos y administradores: todos y cada uno tenemos nuestra parte alícuota de responsabilidad. El ciudadano no es un ser inocente e inerme en todo esto, sino participante. Y, a veces, cómplice.
Complejo Deportivo en Marinaleda
Recordemos que Marinaleda tiene unos 2.700 habitantes. Obviamente, sus vecinos son sujetos de derecho en un estado de derecho, como el resto de los españoles. El asunto está en que su estatus se sostiene, mayormente, con el dinero de otros. ¿Se podría decir que en Marinaleda, los políticos locales y buena parte del pueblo están conchabados para aprovecharse cuanto pueden de los demás? Pues, en mi opinión, sí, claramente, sí. De ahí que casi todos contentos.
¿Hay compra de votos en Marinaleda? Pues yo creo que sí. Es una transacción en especies. Bastantes marinaleños saben que si siguen votando a Sánchez Gordillo tienen asegurado su pan y su circo, y no les importa casi nada de dónde sale la pasta. Peor aún. Algunos están encantados de que se obtenga como sea, con tal de no ser ellos los que lo pongan de sus bolsillos.
Plantilla de la U. D. Marinaleda
No creo que Sánchez Gordillo se lleve a su bolsillo dinero público; sinceramente, no lo creo. Aunque contaré algo que, por otra parte, mucha gente sabe. En 1996, Sáchez Gordillo era parlamentario andaluz por IU. Y también era profesor de EGB. El hombre, sin darse cuenta, estuvo cobrando los dos sueldos durante año y medio. Total, que le pusieron la primera sanción –histórico hasta en esto- del Parlamento Andaluz, que le suspendió un mes de sueldo. A pesar de que dijo –cómo no le vamos a creer, por Dios- que la decisión era injusta porque él no se había dado cuenta de qu cobraba dos sueldos y que «sin conocimiento no puede haber omisión». Puf, puf, puf.
Decía que creo que Sánchez Gordillo, al margen de lo ya referido, no se lo lleva crudo ahora, porque, de por sí, él ya cobra muy requetebién. Pero sí estoy convencido de que maneja muy a su gusto, muy en su interés político-mesiánico-fanático el dinero público, como si de un pequeño papá cacique se tratara que se dedica a repartir el dinero de los demás entre sus gentes, sus amigos, sus votantes y sus correligionarios. Y que los que no pertenezcan a alguno de estos grupos, mejor se largue de Marinaleda si quiere tener la fiesta en paz.
Cartel anunciador del concierto de Falsos Profetas

La Unión Deportiva Marinaleda es el equipo de fútbol del pueblo. Se fundó en 1986 y, que yo sepa, no tiene socios. Su patrocinador es Conservas HUMAR, la cooperativa conservera del pueblo. A su disposición hay dos campos municipales: uno con césped artificial y el otro, el principal, con césped natural. Se llama Jornalero Stadium. Tiene equipos en varias categorías. Un cosa «simpática» es que, aunque desconozco las cuentas del club, sí parece que sus jugadores tienen –o han tenido- permiso de la alcaldía para llenar los depósitos de sus coches particulares con el gasoil del pueblo, el subvencionado, el agrícola. La otra estación de servicio, al parecer, pertenece a miembros de la oposición política al alcalde. ¡Qué cosas pasan en los pueblos! Pues lo dicho: dos estadios para el pueblo.
En general, Marinaleda cuenta con unas instalaciones deportivas modernas entre las que destacan un pabellón cubierto con capacidad para 500 personas, que puede albergar partidos de voleibol, balonmano, tenis, fútbol sala y gimnasia, además de un gimnasio y cuatro pistas de tenis. El cálculo aproximado del coste de estas instalaciones es de 1.200.000 euros.
Marinaleda tiene un fantástico teatro municipal al aire libre. Tiene esa forma clásica griega y no tengo ni la menor de idea de si se utiliza o no. La verdad es que no he conseguido ni una sola información sobre los eventos que allí se lleven a cabo, si es que sucede tal cosa. Pero grandioso es grandioso. Puestos a hacer con dinero de otros, para qué escatimar.
Sala Palo Palo de Marinaleda, centro de la Kultura
Además, está la sala Palo Palo. Esta sí que tiene movimiento. Su dueño es un tal León y, como casi todo en Marinaleda, tiene un sabor especial. Sin duda, es un espacio «comprometido», como a sí mismos se califican, y aunque está abierto a todos los estilos musicales, desde el flamenco al post-punk, no parece estar abierta a todo el mundo. Esto último parece tener que ver con el pie del que cojea el grupo o artista. No es la primera queja al respecto de algún artista
A Sako Pako
El ayuntamiento y, sobre todo, Sánchez Gordillo, tienen mucha mano en Palo Palo. Es conocida la inclinación de la sala por ofrecer al público un tipo de cultura abierta, democrática, no tendenciosa y de amplio espectro. Por ejemplo, algunas «bandas» que actúan en “Marinaleda Palo Palo show”: Karkoma, Electroputas, Los Porretas, Malamadre, Lijero & Toroweins, Dj Isi, The Bulers Band, Los Pechuguitas, Los Chikos del Maíz, Molestando a los Vecinos, Soziedad Alkohólica, RSK, A Sako Pako, Falsos Profetas, Jumper, The Phace Rem, Fak Scratch, Devil Chato Dj, Habeas Corpus, A tu Puta Kara, Histeria, Bocanada, Ankor, Arte Infame, Kaótiko, Gérmenes, Herejes, Non Servium, Desastre, La Quemadura, La Kaga la Moska, Esclavitud, Metal Blues Band, K-Tulu, Oveja Negra, Muchachito Bombo Infierno, Santos de Veracruz, Chupa Concha, el Noi del Sucre, Gurú Pendejo, Reincidentes, Ktulu, La Movida Turca, Payasos Dopados, Revolulu Band,Natural Born Stonehead, Anvil of Doom, Ebola DP, y un larguísimo etcétera porque la sala Palo Palo tiene conciertos, al menos, una vez por semana.
Durante el concierto de Non Servium
El bajista de Non Servium, en Palo Palo
Esta sala es, sin duda, el centro kultural de Marinaleda y de su comarca. Como se ve, el tipo de arte que maneja es «amplio» dentro de sus gustos: punk, hard metal, dark metal, satan metal, rock revolucionario, dj cañeros, y poco más. La juventud de Marinaleda tiene en esta sala y en su repertorio artístico una fuente cultural intensa, activa, dinámica y… ¿un pelín sesgada? Piensen por un momento qué puede significar en un pueblo de 2.700 habitantes para un niño que se cría allá, una sala kultural como esta. Porque el ambiente tiene su importancia para la formación de las personas, ¿no? Y si, además, el bombardeo es constante y no hay otra alternativa, pues no tengo inconveniente en hablar, otra vez, de la inmersión mental que supone para un niño que después pasa a adolescente, joven y adulto. Es parte de la sociedad marinaleña.
El grupo Histeria
Cartel anunciador de AdoctrinaTour
Otra parte del pan de Marinaleda son las drogas. El porreteo y la coca es algo bastante asumido por algunos vecinos del pueblo. Otros no. Otros sufren impotentes el asunto y están francamente preocupados por sus hijos. No se cansan de repetirlo, con verdadera angustia, allá donde les permiten hacerlo que, normalmente, suele ser en blogs anónimos. Se señala concretamente a tres familias que viven en las famosas casas detrás del ayuntamiento; se le avisa al regidor Sánchez de quiénes son, de los pedazo de coches que gastan, de su ostentación sin trabajo conocido, de la chulería y prepotencia violenta con la que se desenvuelven por el pueblo. Se le ruega al alcalde que tome medidas; se pregunta por qué no hace nada; se acusa a muchos de sus colaboradores de ser consumidores; se le repite una y otra vez que la droga se mueve por el pueblo en cantidades intolerables y a la vista de todo el mundo; se le comenta cómo hay trabajadores de la cooperativa que, mientras hacen sus labores, se están fumando un porro. Pero el alcalde y su ayuntamiento, al parecer, no hacen nada al respecto. Las quejas son angustiadas y alguno, en su desesperación, va más allá y pasa a las amenazas. Eso sí, siempre anónimamente.
De otra parte, y aunque Marinaleda es «la utopía de la paz», un pueblo tan pequeño tiene problemas de seguridad pública llamativos. Las peleas, durante los fines de semana, entre marinaleños y jóvenes de otros pueblos son ya famosas. Hay parte de la juventud que forma pandillas como «los Cani», «los Serreños» o «los Matarreondos». Algunos de sus miembros ya han sido detenidos en ocasiones por la Guardia Civil, como es el caso de dos menores imputados por robos, destrozos y vandalismo en el colegio público, en el instituto de Secundaria y en la casa del propio conserje. Sirva solo como botón de muestra del ambientillo pacífico del paraíso marinaleño.
Existe, cómo no, una radiotelevisión pública en Marinaleda, con potencia para cubrir 60 km a la redonda. Por supuesto, al ser pública, respeta escrupulosamente la objetividad, la equidad y no se casa con nadie. A estas alturas, nadie se cree eso, espero.
Es la historieta de siempre. No hay político ni grupo político en España, ¡ninguno!, que esté dispuesto a no tener su propia radio y su propia televisión. Por sus hechos los conoceréis. Y Sánchez Gordillo, el SAT y el CUT-BAI no son otra cosa que políticos, por mucha coba que se les dé, por muy «diferentes» que quieran presentarse propagandísticamente.
En un pueblo tan pequeño, una vez más se repite el descaro antidemocrático del uso de los fondos públicos para fines particulares. Si la institución del ayuntamiento es patrimonio exclusivo del alcalde (¿alcalde de todos?) y de su partido, y de su sindicato, lo es también todo lo demás. Y eso incluye, naturalmente, la tele del pueblo. Pero es que, el respeto por la ley brilla por su ausencia. Ellos determinan la ley y qué se ha de aplicar y qué no; qué se ha de obedecer y qué se ha de desobedecer.
Un ejemplo del descaro y la desfachatez con la que esta casta está acostumbrada a desenvolverse en la vida cotidiana. En marzo de 2007, la Agencia EFE publicaba: «La Policía Nacional ha detenido al director de la televisión local de Marinaleda (Sevilla), J.A.A.C., tras descubrir que desde la plataforma local de televisión se emitía de forma ilegal la programación del canal de televisión 'Digital +', reservado para abonados, una intervención en la que se han decomisado tres descodificadores digitales de señal con sus correspondientes tarjetas y que parte de la denuncia formulada por los propietarios de los derechos intelectuales de dicha programación; Canal Satélite Digital y Vía Digital.»
La noticia termina de esta manera: «Ya en noviembre de 2003, efectivos de la Policía Judicial de la Guardia Civil realizaron una intervención en el mismo centro emisor de la televisión de Marinaleda por hechos de similares características, diligencias que fueron remitidas al Juzgado de Instrucción número uno de Estepa, aunque este caso lo ha recogido el juzgado de guardia de dicho partido judicial.»
Pero no es lo único. Por supuesto que la radio y la televisión pública de Marinaleda se utiliza exclusivamente en interés del alcalde y de sus varios grupos políticos. No es la primera vez que el Defensor del Pueblo Andaluz les llama la atención sobre este asunto concreto. Pero va más allá. El señor alcalde, como se sabe, es un buen amigo del venezolano Chávez. No hace mucho aquel le visitó y estuvo una semana por aquellos lares a los que viajó en bussiness (las comodidades también son comunistas) y se alojó en hoteles con muchas estrellas. No sé quién lo pagó ni me importa. A lo que vamos. Y es que, todo se pega. A la afición del presidente venezolano por las cámaras y los micros, esos pedazo (por lo larguísimos) de programas que son «Aló, presidente», que se sabe cuándo empiezan pero nunca cuándo terminarán, se ha unido Sáchez Gordillo. Él tiene un programa en la televisión de Marinaleda mucho más modesto, pero de la misma guisa. Se titula «Línea directa». Les transcribo un articulillo de El País.com:
«En un primerísimo primer plano de su rostro, sobre imágenes de paisajes bucólicos al fondo, el alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo, recita una poesía suya. Tras cuatro minutos de versos encadenados con gruesas descalificaciones a la derecha, que llega a tildar de "asesina", hace una pequeña pausa, levanta la mirada del papel, clava los ojos en la cámara, y espeta de memoria el epílogo de su poema: “La derecha es mismamente Satanás en carne y hueso”. El plano se abre hasta que la pantalla muestra el plató completo de Línea directa, un programa de la Televisión Local de Marinaleda (Sevilla, 2.700 habitantes) que se emite todos los sábados y se repite los lunes y que dura entre una hora y media y tres horas.
 
Ese es uno de los programas que marcan el estilo de la televisión municipal de Marinaleda, muy marcado por el alcalde y líder sindical Sánchez Gordillo.» 


¡Ah, qué decir! ¡De una a tres horas y media! ¡Sus propios poemas! ¿No les resulta inocentemente egocéntrico? ¡Qué chico este!

Argako urretxindorra