lunes, 26 de noviembre de 2012

Elecciones autonómicas catalanas: y, ahora, ¿qué?

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Estatus irónico: NADA - UN POCO - BASTANTE - MOGOLLÓN




Ya se han celebrado las dichosas elecciones autonómicas en Cataluña. ¿Y? ¿Ahora qué?

Desde un principio he definido la rabieta de niño pequeño de Arturito Mas, al romper su legislatura tras dos escasos años, como una huida hacia ningún sitio. Un gobernante como él es absolutamente indigno e indignante. Este “rey sol” de tres al cuarto se ha cavado su propia fosa. Eso es lo mejor. Porque un sujeto como este, narcisista, megalómano, henchido de orgullo y superioridad, es incapaz de gobernar, es completamente absurdo y peligroso para todos, incluidos los suyos. Me imagino lo que puede estar pensando su padre putativo, Jordi Pujol, de su delfín que ya no va a llegar a nada más. Y me imagino lo que debe estar diciendo por esa boquita, como tiene por costumbre, la matriarca Ferrusola. Ellos mismos le darán la boleta, porque no perdonan. Y mucho menos, cuando en un profundo error de cálculo, probablemente debido a su experiencia como intocable, ha hecho sacar a la luz el probable enriquecimiento ilícito de la familia Pujol. No tengo la menor duda de que todo esto le va a llevar por delante, más tarde o más temprano.

Pero el señor Mas ha hecho más –es difícil evitar la homofonía-: ha puesto al descubierto su verdadera calaña y la de su partido, Convergencia: son el perfecto ejemplo de los políticos que nos asquean a los ciudadanos: soberbios, superiores, elitistas, mentirosos, tramposos, chorizos e incapaces.

Definitivamente, la personificación de moisés, que se atribuyó a sí mismo, termina aquí. Mañana, tendrá que volver a “gobernar”. Y no sabe, lo ha demostrado. Ahora tiene que enfrentarse a una realidad de la que se había evadido. Y no ha ganado amigos y ha perdido muchos. Está más solo que nunca. Y a su partido lo ha debilitado en términos absolutos: le ha hecho perder 12 escaños. Y el señor Rajoy, en su enorme capacidad de manejar el tempo, ahora le está esperando: y esto se verá, sin lugar a dudas.

Al final, después de todo este disparate, la realidad es esta: la apuesta independentista pretendida por Mas y Convergencia, es más débil que hace dos años. No se cuenta en los escaños. Como saben todos, el reparto de escaños se basa en el número de votos y, también, en qué circunscripciones los han conseguido. Pero en un hipotético referéndum, cada voto vale y se cuenta como uno, no hay cocina ni reparto. En 2010, los partidos independentistas contaron con 300.781 votos más que los no independentistas. Hoy solo tienen 136.397 más, y seguirán cayendo. Eso por no contar con los 1.558.339 que se han quedado en casa. A la hora de tener que decidir en un referéndum sobre su propia independencia y lo que eso les supondría, no sé cuántos dejarían de votar, pero creo que la diferencia aún sería menor o favorable a los no independentistas.

Los peores resultados históricos de Convergencia: ¿le felicitarán a Mas sus compañeros que se quedan en el paro a partir de hoy, cuando aún les quedaba un par de años de mamandurria? Y, ¿qué va a hacer Durán y su Unió? Ninguneado como lo ha sido durante toda la campaña, echado de la madre de todas las manifestaciones, arrastrado por Mas y los jefes convergentes, habiendo perdido toda la aureola de hombre de estado, habiendo roto para siempre su viejo deseo de ser ministro del gobierno español, ¿qué le queda?

Veremos las tonterías de un parlamento catalán más roto que nunca. Veremos más demagogia que nunca. Veremos uniones y traiciones entre convergentes y esquerreros. Veremos ridiculeces y absurdos del Partido Socialista de Cataluña y del PSOE. Ha habido cambios, muchos cambios en poco tiempo. Pero hoy, la hipotética independencia de Cataluña está más difícil, más lejos. Y el señor Mas tiene un problema mucho mayor del que tenía hace mes y medio.

Argako urretxindorra

lunes, 19 de noviembre de 2012

Al pueblo: declaración de huelga general

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A nuestro querido y amado pueblo:

 Tras la convocatoria de jornada de huelga general en este país, y para que quede clara a toda la ciudadanía, una vez más, cuál ha de ser su comportamiento durante la misma, los Padres Sindicalistas, abajo firmantes, y los acólitos de nuestras respectivas congregaciones, hacemos públicos los siguientes mandamientos, para que nadie se lamente después si le damos un buen coscorrón por no cumplir alguno de ellos:
1.       Queda suspendido el código civil, el penal, el de comercio, el de la circulación y cualquier otro que pueda haber.
2.       Todo lo referido en el primer mandamiento queda supeditado al presente edicto que nosotros, los Padres Sindicalistas de este pueblo indefenso, hemos mandado decretar (¿decretar? ¿excretar?); bueno, como se diga.
3.       En todo caso, y ante las posibles dudas que pudieran producirse, se estará siempre a lo que ordenen nuestros queridos piquetes informativos, que ya saben ellos aclarar las cosas rapidito, ya.
4.       Las órdenes de nuestros amados piquetes informativos se acatarán por toda la población de manera inmediata, sin quejas, sin rechistar y con una sonrisa que muestre el agradecimiento debido a la labor que ellos, tan aplicada y fanáticamente, llevan a cabo por el bien del pueblo.
5.       Queda suspendido el derecho al trabajo, sea digno o mediopensionista. Si a algún payaso fascista y esquirol se le pilla en rebeldía, se le aplicará la justicia del pueblo de forma inmediata y contundente por parte de los piquetes informativos de guardia, que para eso están.
6.       Queda suspendido el derecho de libre circulación. Nuestros ubérrimos piquetes establecerán controles aleatorios en las calles y vías que consideren oportunas, deteniendo a vehículos y transeúntes durante el tiempo que crean oportuno.
7.       En consecuencia, y para que no haya dudas, queda prohibido tocar el pito a los señores piquetes o bajar la ventanilla para dirigirse a ellos en las situaciones mencionadas en el mandamiento anterior, so pena de llevarse una buena ensalada de tortas, por bobo y tocapelotas, además de facha y esquirol.
8.       Queda suspendido el derecho de reunión. Como a algún@ ciudadan@ se le ocurra juntarse con otr@s a tomarse un café en una terraza, a comer en un bar o a tomarse un carajillo en el pub, lo mínimo que se va a llevar es dos collejas bien dadas por parte de nuestros ínclitos piquetes informativos que, de este modo, le comunicarán, sin lugar a duda posible, el pecado cometido y lo facha y esquirol que es.
9.       Del octavo mandamiento quedan exonerados los piquetes de patrulla, así como los dirigentes sindicales y sus acólitos. Todos ellos podrán reservar locales, bares u otros establecimientos que consideren oportunos, incluidas las propias sedes sindicales, para tomar uno o más refrigerios y hacer comidas de hermandad entre ellos. También podrán hacer merendolas y cenas, sin límite en el número de platos. Todo ello podrá ser abonado, cuando se considere conveniente, con las cuotas de los afiliados o tirando de los impuestos de los contribuyentes. Se aconseja esto último.
10.   Durante toda la jornada, los sacrosantos piquetes informativos estarán en su derecho de tirar los contenedores de la basura y sus contenidos por la vía pública, sin importar su número ni lo guarro que quede el lugar. Las molestias que tales acciones pudieran suponer para vecinos y viandantes no se considerarán tales molestias, por lo que nadie podrá hacer ningún tipo de observación al respecto, bajo pena de llevarse una buena sartenada de insultos o lo que haya menester en cada caso. En aplicación del quinto mandamiento, nadie podrá recoger los contenidos desperdigados ni recolocar los contenedores. Las cosas se dejan como están y punto.
11.   Queda suspendido el derecho a la educación en cualquiera de sus niveles y especialidades. Si algún padre pretende llevar a sus hijos al cole, que se lo piense dos veces y se quede en casa, no vaya a ser que, en cumplimiento de lo establecido, nuestros amabilísimos piquetes informativos le tengan que abollar el coche, romperle un par de lunas y, a lo mejor la cara, delante de los niños, por provocador, a la par que facha y esquirol.
12.   Queda suspendido el derecho del pueblo al uso del transporte público. Se establecerán unos servicios mínimos que luego no se cumplirán. A este respecto, los civilizados piquetes informativos tomarán las medidas oportunas para que los usuarios no tengan la más mínima posibilidad de trasladarse a ningún sitio en servicios públicos, incluidos los insultos, las amenazas, la rotura de lunas, el pinchazo de ruedas y unas cuantas bofetadas en los casos recalcitrantes de taxistas, autobuseros, trenistas y metreros. Y los avioneros, ídem del lienzo.
13.    Queda suspendido el derecho a la alimentación. Muy simple, querido pueblo: queda prohibida cualquier venta y cualquier compra. Es más, queda prohibido, siquiera, abrir los comercios. En consecuencia, el que quiera comer ese día que vaya a la compra antes y el pan que sea Bimbo. O que ayune, que no será bueno para el cuerpo pero viene bien al alma y a la causa de los trabajadores, o sea, de los sindicatos y de sus madres, los partidos políticos.
14.   Queda suspendida la propiedad privada. Al menos, su uso con libertad personal. Por tanto, si alguien tiene un negocio no podrá abrirlo en ningún caso, sea del tipo que sea. En este sentido, nuestros bien amados piquetes informativos no dudarán en emplearse con la contundencia necesaria, o más, para evitar que se levanten la persianas de la propiedad privada de cara al pueblo. Y sin más explicaciones, salvo las que lleven a dejar perfectamente claro que el infractor es un facha y un esquirol.
15.   Queda suspendida la libertad de expresión. Quedan prohibidas las críticas a los sindicatos y a sus piquetes; y las protestas contra su actividad y sus acciones, sea cual sea la naturaleza de las mismas. Asimismo quedan prohibidas las expresiones públicas contra la revolución y la lucha de los sindicatos, plasmadas en tan gloriosa jornada de huelga. Queda prohibido hacer cálculos sobre el éxito de la misma o sobre el número de asistentes a las manifestaciones y concentraciones determinadas por la autoridad sindical. Para ello, todo el mundo tiene la obligación de creer a pies juntillas los números que nosotros vayamos poniendo en el conocimiento general. Del mismo modo, todos tienen la obligación de hacer pública dicha convicción.
16.   Queda suspendido el derecho de manifestación. Solo se permitirán aquellas determinadas por nosotros, los Padres Sindicalistas. Quedan totalmente prohibidas, por tanto, cualquier concentración o manifestación que no haya sido aprobada por la autoridad vigente en esa jornada, es decir, nosotros, los jefes sindicales. Los piquetes informativos tomarán las medidas necesarias para reprimir, sin ninguna dilación, cualquiera de estas subversiones del orden establecido durante la huelga general.
17.   Los piquetes informativos, tan amantes de lo público, determinarán en cada momento qué mobiliario urbano se habrá de romper, quemar o destrozar sin que, para ello, haya mediado ninguna circunstancia previa. Podrán colocar barricadas en la vía pública, quemar contenedores y neumáticos, romper marquesinas, arrojar papeleras, colocar vallas o quitarlas, según el gusto; destrozar escaparates, hacer pintadas en fachadas y monumentos, provocar cortes de luz y de emisiones radiofónicas y televisivas, pinchar ruedas, abollar coches privados, quemarlos y, si son oficiales, también, sobre todo de la policía. Ya se encargará el pueblo de pagar los destrozos.
18.   Y, hablando de la policía. Queda prohibida cualquier actividad de los cuerpos y fuerzas del estado, sean nacionales, autonómicas o locales. La presencia, o la mera aparición de los mismos en lugares públicos, se considerará siempre como una provocación intolerable que, en cualquier caso, se tildará de brutalidad policial, sea cual sea la actitud por ellos mostrada.
19.   En aplicación del decimosexto mandamiento, los piquetes informativos tendrán la obligación de mostrar su repulsa con cuanta contundencia sea necesaria y sin reparar en medios. Con tal fin, se procederá a utilizar las ensayadas sartas de insultos, haciendo hincapié en algunos de ellos, de probada eficacia, como hijoputas, cabrones, asesinos y perros del patrón. Asimismo, y cuanto antes, se llevarán a cabo las acciones necesarias para presentar ante ellos una violenta resistencia pasiva o, lo que es lo mismo, liarse a empujones, puñetazos, pancartazos, pedradas, botellazos, lanzamiento de bengalas, petardos y cohetes.
20. A continuación, amado pueblo, os dejamos algunos ejemplos audiovisuales para que os sirvan de ejemplo:














Recomendaciones para nuestro amado pueblo a quien, paternalmente, nos dirigimos.

Dado que vosotros, nuestro querido pueblo del que vivimos opíparamente, sois buenos por naturaleza pero, también por naturaleza, sois escasos de entendimiento e incapaces de conduciros a vosotros mismos por la senda del bien, nosotros, los Padres Sindicalistas, queremos daros unos consejos para que no erréis.
Ese día es mejor que os quedéis en casa. Comprendedlo: la calle, para el que la trabaja. Ya nos encargaremos nosotros de tomarla y hacer lo que nos dé la gana, porque nosotros sí sabemos qué es bueno y qué es malo para vosotros.

Sin embargo, debéis acudir sin excusa a las concentraciones y manifestaciones que hayamos organizado para vosotros. Es por vuestro bien, no por el nuestro. Nos sacrificamos por vosotros, tontitos. Cuánto más a gusto estaríamos en nuestras cositas.

Daos cuenta, mis buenos bobalicones, de que sin nosotros no habríais conseguido nada de lo que tenéis. Ha sido gracias a nuestra lucha, a nuestro sacrificio, que ahora vivís como príncipes. Nosotros no queremos nada; todo para vosotros, pueblo desagradecido. Nosotros vivimos en cualquier casucha, no viajamos, no nos vamos de vacaciones ni hacemos cruceros. Nosotros no tenemos propiedades de ningún tipo. 

Nosotros, los sindicalistas, somos el colectivo más azotado por el paro: el país está lleno de liberados en el paro.

Jamás participamos en un consejo de administración de ninguna caja que haya tenido que ser rescatada, ni ninguno de nosotros ha cobrado más de 180.000 euros por pertenecer al consejo de administración de ninguna banca.

Nosotros nunca echamos a nuestros trabajadores de nuestras oficinas y despachos; jamás practicamos un ERE ni, mucho menos, nos acogemos a las nuevas leyes sobre despido que tanto criticamos. Preguntádselo a nuestros oficinistas, administrativos, chóferes y bedeles.

Nosotros vivimos de nuestro trabajo, sin cobraros un duro de vuestros impuestos. Nos ocupamos de vosotros por vocación, por nuestro amor a la justicia social, a la igualdad, a vosotros, pueblo. Porque nos damos cuenta de que sin nosotros seríais unos pobres desgraciados.

En fin, pueblo: sed felices, que nosotros nos ocupamos de todo. Solo tenéis que sernos dóciles y obedecernos en cuanto os mandamos, que para eso nos habéis elegido, o algo así.

Argako urretxindorra









domingo, 18 de noviembre de 2012

¿Reforma educativa? ¿Qué reforma?

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¿Reforma educativa? ¿Reforma del sistema educativo? Gritos y silencios. Esta vida nuestra de hoy está llena de gritos y silencios, de ruidos y silencios. Siempre son más, muchos más, los silencios. Pero solo se oyen los gritos. Y, de alguna manera, muchos terminan creyendo que los gritos son la mayoría, que son, incluso, lo razonable.

Todos tenemos la experiencia de que el grito repetido, el grito continuado hace efecto. Tantas veces sucede que una mentira machacona termina por ser fehaciente, que el recurso al grito se emplea demasiado a menudo. Pero el ruido no construye. Una educación a gritos, en casa, en la escuela, no solo no es educación: es martirio y siempre se vuelve contra todos. Quien no toleraría nunca esto, con demasiada frecuencia, se dedica al ruido y al grito en la calle, en los pasillos de la escuela, en los foros, en los periódicos. Pura incoherencia calculada; deseos viscerales de destruir.

Parafraseando a Rajoy, su anteproyecto de reforma educativa «es inaceptable». Araña un poco la pintura de algunas paredes para darles otro color. Y nada más.

Mi generación, desde luego, no verá nunca un auténtico cambio de la educación en España. Son muy pocos, en realidad, los que lo quieren. Todos los demás, bien por inconsciencia, por desconocimiento o por maldición ideológica y económica –demasiados viven del negocio educativo en lo personal o en lo institucional- no tienen ninguna intención de que los niños y jóvenes españoles sean educados de verdad.

Y mi generación no lo verá porque se necesita mucho tesón para el cambio; porque se necesita mucha voluntad; porque se necesita otra mentalidad; se necesita mucha sinceridad y valentía; hay que estar dispuesto a luchar y a jugarse el propio pan; hay que tener una formación intelectual y humana para abordar el cambio profundo, que muy pocos serían capaces; hay que desdemocratizar la educación; hay que destruir los consejos escolares; hay que acabar con las oposiciones; hay que terminar con la casta de funcionarios educativos; hay que terminar de una vez con la escuela pública tal y como es ahora; hay que obligar a los profesores a estudiar constantemente; hay que terminar con una universidad que ha pasado a ser una pésima «formación profesional»; hay que terminar con el “derecho” a la educación universitaria; hay que desterrar a los partidos políticos, a los sindicatos y a los politiqueros de la educación; hay que dotar a la educación de directivos bien formados, exigentes, exigidos, bien pagados, motivados y libres para hacer su trabajo; hay que internacionalizar la formación de los profesores; hay que terminar con la perniciosa «titulitis»; hay que terminar con el intervencionismo del estado; hay que exigir una verdadera libertad de cátedra, no basada en la ideología sino en la formación pedagógica y didáctica; hay que terminar con el sistema de becas que amparan un inexistente “derecho” a la educación universitaria y permiten la existencia de miles de parásitos sociales a costa del dinero de todos los demás; hay que acabar con los chorros de dinero sistemático tirados por el retrete; hay que terminar con la visión economicista de la educación; hay que exigir a los padres sus responsabilidades hasta el final; hay que desterrar a los pedagogos, psicopedagogos y psicólogos de tres al cuarto y quedarse solo con aquellos bien formados, vocacionales, capaces y antidemagogos; hay que desterrar la idea de que la educación se divide en ciencias y letras; hay que destruir la mentalidad utilitarista de la educación; hay que impedir que los malos profesores puedan ejercer; hay que impedir que los malos directivos puedan ejercer; hay que cambiar de raíz la función de la inspección; y hay que pagar muchísimo más a los buenos.

¿Hay alguien dispuesto a hacerlo? ¿Sigue alguien pensando que esto se soluciona con una reforma legal, nada más? ¿Hay alguna posibilidad de que, partiendo de dónde estamos y cómo somos, cualquier gobierno se plantee iniciar el proceso, teniendo que presentarse a las elecciones tres años después? ¿Y los partidos políticos y los sindicatos? ¿Cuántos profesores, maestros, catedráticos, funcionarios, padres, políticos, politiqueros, sindicalistas, “universitarios” y bedeles no pondrían el grito en el cielo y las barricadas en la calle?

Por eso digo: mi generación no lo verá. Pero no es pesimismo: es puro acicate para empezar cuanto antes. Yo ya estoy en ello. De momento, aquí queda esto y seguiré escribiendo, pese a quien pese.

Argako urretxindorra