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El
pasado 6 de julio, Víspera de la festividad de San Fermín, co-patrono de
Navarra. El
Patrón de Pamplona es San Saturnino.
A lo
que vamos. Hoy toca una de villanos. Estaban los ciudadanos de Pamplona y
forasteros reunidos por miles en la Plaza del Ayuntamiento. Pocas horas antes,
a las doce, lo habían hecho para presenciar directamente el Chupinazo con el que
arrancan las fiestas. Ahora se habían reunido para participar en un acto,
cívico–religioso, llamado la «Marcha a Vísperas» y más conocido como el «Riau–Riau».
Como ya
escribí anteriormente, había muchos y grandes deseos de celebrarlo y tomar
parte. Quizá, la razón fundamental era que hacía muchos que no se hacía. Y la
mayor parte de los pamploneses y de los navarros querían recuperarlo.
El
«Riau–Riau» dejó de celebrarse oficialmente en Pamplona por una cuestión muy
simple: la izquierda «abertzale» decidió que, como acto cívico–religioso que
era; de carácter festivo y apolítico; de rancia tradición pamplonesa (desde
1599); y con alcaldes no nacionalistas y, en su mayoría, de UPN (casposos
«fatxas» españolistas y navarristas, según ellos), lo iban a impedir a toda
costa. A toda costa significa a palo limpio, una expresión autóctono–batasuna
de democracia y libertad. Y así lo hicieron. Durante años la montaron hasta que
en 1996, a palos con los munícipes y con la policía, lo consiguieron
definitivamente.
A estos
paladines «abertzales» de la libertad, les ha salido este año un alcalde
respondón. Nuevamente de UPN. Y este alcalde respondón ha decidido retomar
el «Riau–Riau», pese a la «falta de ánimo» de los demás grupos
políticos del Ayuntamiento que «no lo veían». En realidad, es la historia de
siempre. Unos tiran del carro, UPN y PP, los demás son tibios como un vómito
(PSOE, NaBai, IU) y luego están los demócratas, la «izquierda “abertzale”», que
ya se encargan de la parte de las nueces, como dijo el buenazo de Arzallus: el
reparto democrático de mamporros y bofetadas, cuando no de otras técnicas más avanzadas
y progresistas.
Como
Pamplona es un pueblico, todo se sabe. Así que, ni cortos ni perezosos, que
nunca lo son para sus cosas, los filántropos «abertzales» se prepararon para
reventar el acto. Por supuesto, otros ya se encargarán, los
tibios normalmente, de tratar de aclarar que nunca hubo tal premeditación, que
se trató de «peleas de borrachos» sin
cuestión política de por medio, y bla, bla, bla. Así que les cuento.
Hay un
joven –un joven de 38 años-, que se ha hecho un poco popular, aunque no le haya
hecho gracia. Para él, haberse hecho popular y reconocible, es una putada que
le va a complicar una de sus mayores pasiones: la práctica de la
violencia libre .
Este
jovenzuelo casi cuarentón se llama Mikel Auza Makutso (originalmente, Macuso).
Es el hermano mayor de los Auza Macuso, muy abertzales y muy demócratas. Sus
hermanitos pequeños, Ion e Imanol, son «simpatizantes», mientras que Mikel es
«militante». Al menos, eso dice él.
Mikel
es un mocetón alto, corpulento, melenudo y tatuado. Muy melenudo y muy tatuado.
Así que se le reconoce fácilmente, en especial cuando se «viste» con camiseta
de tirantes. Es de estética macarra y «metalera» y le mola mostrarse. Le gustan
las calaveras y las chupas de cuero. Pero las chupas buenas. Por eso se compra
de marca: su última adquisición es una Dainese Gator Evo 2011, al razonable
precio de 549 machacantes sin incluir el IVA. Mikel, eso de la estética, lo
cuida. Además, se lo puede permitir.
Él se
gana la vida como profesor de instituto, «educando». Pasó por el IES Padre
Moret, más conocido como «Iru Bide», en el barrio de la Chantrea de Pamplona,
donde no dejó muy buen recuerdo. Hace poco, escribía uno de sus antiguos
alumnos: «La verdad que yo no me llevaba
muy bien con el (sic), es un chaval
muy serio y parece que siempre esta (sic) de mala *****» (los asteriscos son míos
porque no me da la gana reproducir la barbaridad). Ahora, el profesor Auza es
jefe de departamento del IES San Miguel de Aralar II de Formación Profesional,
en Alsasua, población navarra gobernada por Bildu. Se encuentra en casa, don
Mikel y, como se ve, ascendiendo como la espuma.
Pues,
como decía el alumno, Mikel tiene un carácter reservado, opaco, nada simpático
y hosco. Entre sus gustos más bien siniestros, sus calaveras, sus «tatoos» y esa
personalidad acorde con todo esto -¿qué es antes: el huevo o la gallina?-, el
mocete va dejando amigos por donde quiera que va. Eso sí: como «militante
abertzale» está muy bien considerado.
Y
es que el «buen» Auza Makutso (sic) es un viejo conocido de la policía y los
fiscales. Un inciso: quizá no se le debería imputar judicialmente por falta de
cabales. El 13 de julio de 1995, la tragedia se olió en el coso pamplonés. Un
toro la tomó con un muchacho de 22 años y lo tuvieron que ingresar en el
Hospital de Navarra con pronóstico grave. En el parte de lesiones, el joven
presentaba «traumatismo cráneo-encefálico,
con conmoción cerebral, doble fractura frontal derecha, fisura orbitaria,
hematoma epidural derecho y entrada de aire en cavidad orbital derecha.» El
vapuleado era Mikel Auza Macuso. Así que, insisto: después de semejante
descalabro, quizá no quedó bien de la cabeza. En todo caso, como decía, es
popular en los ámbitos policiales y judiciales.
No
sé cuántas veces ha estado detenido, aunque me consta que son bastantes. Pero
fue imputado y juzgado en el sumario 8/97 que tuvo lugar contra 12 personas de
la comarca de Pamplona como miembros de los «grupos Y» de ETA, los
profesionales de la infausta «kale
borroka» (lucha en las calles) que tanto aterrorizaron a las buenas gentes
en los primeros años noventa. Mikelín fue uno de los doce. Salió absuelto porque «no ha
podido ser acreditada su participación en los actos concretos de terrorismo
callejero que se les atribuían» (el juicio tuvo lugar ¡diez años! después de su detención).
Otros salieron con nueve años de prisión.
También
fue juzgado y condenado por los incidentes provocados en la Procesión de San
Saturnino, el 29 de noviembre de 1999. Junto a él y varios más, fue condenado, por estos
mismo incidentes, Iñaki Beaumont Etxeberría. Para que se hagan una idea de con
quién anda Mikel. Este Iñaki fue detenido justo un año después de los
incidentes, en noviembre de 2000. Pero el hecho por el que se le detuvo es el
intento de asesinato de un ex–concejal de UPN cometido el 24 de noviembre de
2000, viernes. ¿Palabras mayores? Bueno, «lo que tocaba». En noviembre de 1999,
Mikel e Iñaki montaron el pollo en la Procesión. En septiembre de 2000, Iñaki
entró en ETA Militar –con carné de asesino, quiero decir-; y en noviembre
estuvo a punto de asesinar al ex–concejal. En estos ambientes y con estos
compañeros estaba Mikel Auza. Así de cerca y así de buen «abertzale».
A
pesar de lo que digan los tibios como un vómito, el «Riau – Riau» lo reventaron
profesionales de larga tradición, tíos muy peligrosos que han pasado por las
comisarías y por los juzgados, militantes «abertzales» muy cercanos a la ETA
que mata… y no unos borrachos broncas sin más.
Sirva
de aclaración, por si alguien sigue con el lirio en la mano.
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| Mikel Auza: buscando posición. |
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| Mikel Auza, "cariñoso". |
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| Mikel Auza: "Dad y se os dará" |
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| Mikel Auza: "ex abundantia cordis" |
Arga-ko urretxindorra



